Catastro de Ensenada en Fresno del Río.

En el lugar de Fresno a diecisiete días del mes de Noviembre de mil setecientos cincuenta y uno, el señor licenciado don Francisco Pico Palacio, abogado de los Reales Concejos, juez subdelegado de la Real Junta de la Única Contribución en el Partido de la Villa de Reinosa en que está comprendido este dicho lugar, teniendo a su presencia personalmente constituidos y convocados en consecuencia del capítulo cuarto de la Real Instrucción, a Antonio García Rodríguez y a Lucas García, Regidor y Teniente de este expresado lugar en este presente año, que son los que ejercen la jurisdicción para el gobierno económico, por no tener dentro de su casco otros que ejerzan la honoraria, estando para lo correspondiente a estar sujetos a la justicia de la mencionada villa de Reinosa. A Manuel Fernández Mantilla y a Manuel Fernández, nombrados por los regidores y teniente, y demás vecinos de él, que en el Concejo público que se celebró ayer, dieciséis del corriente, para el fin y efecto de evaluar y satisfacer a las Preguntas Generales del Interrogatorio señalados con la letra «A».
Por ser de los más prácticos y aprobada opinión e inteligencia en el conocimiento de las calidades de tierras y prados que hay en el término, sus frutos y cultura y número de personas de este pueblo, sus artes, comercios, granjerías, ocupaciones y utilidades de cada uno, a Joseph Fernández, perito nombrado por la parte de S.M.
A todos ellos, y a cada uno insoliorum por ante mi, el secretario de S.M. y de este cometido con asistencia de Don Manuel de los Ríos y Terán, cura sirviente de este dicho lugar y única parroquia, recibió juramento por Dios Nuestro Señor y a una señal de la cruz conforme a derecho, y los convenidos lo hicieron cumplidamente como se requiere y es necesario, a excepción del mencionado Don Manuel de Mier Ríos y Terán, debajo del cual prometieron decir verdad en lo que supiesen y les fuese preguntado. Y siéndolo por su merced, a tenor y orden de las preguntas del mencionado interrogatorio, que a todos les fue leído y mostrado una y otra vez, y bien enterados de su contenido, respondieron y dijeron lo siguiente

  1. A la primera pregunta dijeron que este referido lugar, se llama y nombra Fresno, y que es de la jurisdicción de la villa de Reinosa.
  2. A la segunda pregunta, que éste nominado lugar es realengo, y pertenece a Su Majestad (que Dios Guarde), quien solamente percibe el derecho de alcábalas, sisas, cientos, millones, y nuevos impuestos. Que ascienden en cada año a mil cincuenta y cinco reales, menos seis maravedíes, según el encabezamiento en que ha estado y está este dicho lugar, y no tienen razón fija de lo que corresponde a cada efecto, ni de que Su Majestad perciba otros derechos.
  3. A la tercera pregunta, que el territorio que ocupa el término de este lugar por la parte de levante a la de poniente, es como tres cuartos de legua poco más o menos; y la parte del norte a la del sur, otros tres cuartos de legua más o menos. Y que toda su circunferencia y redondez es tres leguas poco más o menos, y de tres horas de camino. Linda y confronta por la parte dicha de levante con término del lugar de Cañeda, por el poniente con término del lugar de La Miña, por el norte con términos de los lugares de Aradillos y Fontecha, y por el sur con término de la villa de Reinosa y del lugar de Nestares. Cuya forma es la del margen.
  4. A la cuarta que en el término de este lugar hay la especie de tierras solo de secano, que no tienen viñas ni hortalizas, de modo que solo sirve para sembradura; conteniendo en si algunos prados y una dehesa poblada de rebollas, avellanos, grigajos y cornabuelos, al sitio de dehesa rebollar. Y así mismo existen en dicha tierra y dehesa pastos para los ganados y labranzas de este dicho lugar. No conociendo heredad ni prado que produzca más de una cosecha al año, pues todo lo que hay en dicho término fructifica con esta diferencia, la que es y llaman trigal con un año de descanso, entendiéndose que este es el último de los tres, porque los dos anteriores se siembran consecutivamente, el uno de trigo, y el otro de cebada o una semilla que llaman franco; y la cenal, esto es aquella en que se siembra centeno y fructifica con un año de descanso. Y los prados generalmente todos los años.
  5. A la quinta, que en dicho término y especie de tierra de secano, y en los prados se hallan las tres calidades; buena, mediana e inferior
  6. A la sexta, que en la heredad y prados, que dejan declarados, no hay árbol alguno que produzca fruto, y solo en los sitios de Santa Ana, La Lamia, Carrera de Pedrío y El Valle, y son del casco de este lugar, hay como mil quinientos árboles, los que dicen fresnos, olmos y sauces, y en estos se incluyen los del nuevo plantío, los que no producen cosa alguna para los vecinos, y están situados en ejidos.
  7. A la séptima, que los expresados árboles están plantados la mitad de ellos en el centro del Concejo y los demás en tierras y prados de diferentes vecinos y particulares.
  8. A la octava, que dichos árboles puestos en ejido de concejo, están plantados a línea, y parte a manta, los que roscan las tierras y prados, extendidos en las márgenes de ellos, en una sola fila para su resguardo. Y no exponen cuantos pares tenga cada uno, por estimarlos inútiles y de ningún producto.
  9. A la novena, que en este pueblo no se usa de medida que conste de pasos, varas castellanas, ni de otro modo alguno, pues la práctica que se ha observado de inmemorial época a esta parte es en aquella pieza o pedazo de tierra en que se siembra la cantidad de una fanega en grano de trigo, centeno u otra simiente. Aquel tiene concepto y se dice fanega de sembradura, a excepción de la simiente de lino, que no se siembra en este término. Y la práctica que hay en los prados, es que aquel palmiento de tierra que produce el fruto para cargar una carreta regular, se dice hacer un carro de hierba, sin que jamás los habitadores de dicho lugar hayan usado ni practicado otro género de medida, y por ella se han gobernado y gobiernan, con lo que satisfacen a todo de esta pregunta.
  10. A la décima, que de la medida arriba dicha, a su juicio presente, hay en este dicho lugar y su término, cuatro mil fanegas de tierra poco más o menos, en esta forma; las mil de ellas de empradizas, las novecientas de labrantío y pan_llenar, y las dos mil y ciento restantes de ejidos, monte y baldíos. Y de estas empradizadas y de labrantío regulan asimismo, por lo que comprenden a juicio presente, ser de primera calidad doscientas fanegas, mil fanegas de segunda, y las restantes de tercera, que componen las mil y novecientas de labrantío y empradizado. Y las dos mil y ciento de baldío y montes, las consideran de la tercera calidad de la especie de secano.
  11. A la undécima, que en el predicho término, no se cogen más especies de frutos que el de trigo, cebada, centeno, franco, arvejas y hierba.
  12. A la duodécima, que la precitada medida y estilada en este pueblo, con una regular cultura y trabajo, produce la de trigo y primera cuatro fanegas, la de segunda tres, y la de tercera dos. La de centeno, que en primera calidad no se siembra, produce en la de segunda tres fanegas, y en la de tercera dos. La de cebada y primera calidad cinco fanegas, la de segunda cuatro, y la de tercera tres. La de arvejas que solo se siembra en la de segunda calidad, produce dos fanegas. La de franco, cuya especie no se siembra en la primera calidad, produce en la segunda tres fanegas y en la tercera dos. Y en cuanto al producto de los prados, consideran que el palmiento de tierra que ocupa una fanega, siendo el prado de primera calidad esquilma carro y medio de hierba, siendo de segunda un carro, y siendo de la calidad tercera medio carro. Que es lo que pueden manifestar a su modo de entender para que se tenga en conocimiento el producto que se puede hacer y dar cada medio de los prados, y en cuanto a los baldíos y pasto, por ser de tercera calidad, contemplan que vienen a darse en valor cada fanega un real de vellón, y la fanega de monte la regularán en la pregunta diez y ocho con los esquilmos.
  13. A la décimo tercera, que los árboles que se han expresado, no rinden utilidad alguna, ni al común ni a los particulares, por ser infructíferos y de ningún aprecio para fábrica ni otros ministerios.
  14. A la décimo cuarta, que el valor que tienen los frutos ordinariamente, que producen las tierras y prados de este término es; el de trigo a quince reales de vellón la fanega, la de centeno a once, la de cebada y franco a nueve, y el carro de hierba a veinte reales de vellón.
  15. A la décimo quinta, que sobre las tierras expresadas y contenidas en dicho término, están impuestos solamente los años de diezmo, que paga de diez de cada especie una, según la costumbre regular, y el de primicia, que se reduce a dar dos celemines, uno de trigo y otro de franco cada vecino en cada una, los que dan al cura párroco de este dicho lugar. Y el citado corresponde a Su Ilustrísima el Señor Arzobispo de Burgos y dicho cura párroco, en esta forma; dos partes de cuatro a dicho Ilustrísima, y otras dos al mencionado cura.
  16. A la décimo sexta, que los referidos ¿derechos de diezmo? Ordinariamente suelen montar en cada un año, de trigo dieciocho fanegas y siete celemines, de centeno cuatro fanegas, de cebada seis fanegas y dos celemines, y de arvejas dos fanegas. Y no se incluye el diezmo de la hierba, por no haber estilo ni práctica de diezmar, y los que llaman diezmos menudos, suelen hace nueve ¿concejos? ordinariamente para el todo de este diezmo, y de dinero anualmente ciento diez reales de vellón, entendiéndose esta relación por lo perteneciente a las partidas de ganados, la primicia asciende en cada un año a tres fanegas y ocho celemines de trigo y cebada por mitad.
  17. A la décimo séptima, que en el término de este lugar no hay molinos, salinas ni ninguna de lo que contiene esta pregunta.
  18. A la décimo octava, dijeron no tener noticia que en el término de este lugar venga ganado alguno al esquileo forastero, en que solamente se mantiene el de dicho lugar, cuyas utilidades regulan en esta forma; una yegua de vientre, que en este país es lo regular, destinarla a la parada del contrario, produce de utilidad a su dueño en cada un año considerando las tres crías en el quinquenio, doscientos dieciséis reales de vellón. Una vaca rinde treinta reales de vellón considerando las mismas circunstancias. Una oveja rinde siete reales de vellón, cinco en razón de la cría, y lo restante por libra y media de lana que se la considera. Un carnero fructifica dos reales de vellón, y un borrego real y medio, un cordero diecisiete maravedís, una cerda veinte reales de vellón. Y no hacen consideración de las especies de queso y leche, por contemplar las precisas para el alimento de las crías, a fin de que puedan tolerar lo riguroso y frío del país, cuyas regulaciones se entienden estando los referidos ganados en poder de sus respectivos dueños, porque estando en contrato de aparcería se reparten por mitad entre el dueño y el aparcero, según práctica de este país.
  19. A la décimo novena, que en el término de este lugar hay dieciséis colmenas dentro de su casco, que las cinco de ellas son de Manuel de la Peña Calderón, las otras cinco de Ana de Thorices, seis de Antonia García de Quevedo y del Barrio. Y la utilidad que consideran a cada pié de dichas colmenas en apicultura del año es de un cuarterón de cera que vale dos reales de vellón y un cuartillo de miel, que vale un real de vellón.
  20. A la vigésima, que en dicho término hay y se mantienen yeguas, vacas, ovejas, bueyes y cerdas, y que no tienen noticias de que vecino alguno de este pueblo tenga en término de fuera de el, cabaña ni yeguada.
  21. A la vigésimo primera, que esta población se compone de veinte y dos vecinos dentro de su casco, y nueve viudas, que componen cuatro y medio. Y no saben que haya alquerías ni casas de campo.
  22. A la vigésimo segunda, que en este pueblo hay veinte y nueve casas, y además una arruinada, y la Casa de Concejo, la que solo sirve para hacer sus Juntas y no produce renta alguna. Las que sobre si no tienen pensión por el establecimiento del suelo, por ser este propio de Su Majestad.
  23. A la vigésimo tercera, dijeron que este Concejo tiene por suyo propio un monte que llaman La Dehesa, próximo a él, de cabida de ochenta fanegas de sembradura de segunda calidad, cuyo pasto sirve para los ganados del pueblo, y si se arrendasen valdrían anualmente sesenta reales de vellón. No se permite otra cosa a los vecinos que la de seis árboles para el reparo de sus casas, interviniendo para ello licencia del Intendente de Marina de Guarnizo, cuyos árboles valdrían cada uno cinco reales de vellón, importando anualmente treinta reales de vellón. Declaran así mismo tener este Concejo el derecho en comunidad con el lugar de Aradillos en el monte que llaman Coyugavel del ¿¿¿??? y Pagüenzo, de pastos y corta de leña igualmente con dicho Concejo de Aradillos, beneficiándose cada vecino de este pueblo en ocho carros de leña para sus hogares, que vale cada uno dos reales de vellón, y en la mitad de sus pastos para sus ganados, en cuyo monte corresponde a este Concejo seiscientos reales de vellón anualmente, más lo que pagan diferentes particulares del valle de Torrelavega y Santillana por doscientas cabezas de ganado vacuno, que entran a pastar en el cuarto mes, percibiendo igual cantidad el Concejo de Aradillos. Declaran también que el común de este lugar tiene comunidad con la Hermandad de Suso en el monte llamado Obscuro, en el que no se utiliza por leña ni pastos por referirse estos en beneficio de sus propios ganados, los que si se arrendarán valdrían a este Concejo seiscientos reales de vellón. Así mismo percibe este Concejo ochocientos treinta reales de vellón en cada un año que le pagan los religiosos benitos de Nuestra Señora de Balbaneda, por cuatrocientas cabezas de ganado lanar fino que entran a pastar en este término juntamente con el del pueblo, cuya utilidad destinan para pagar las reales contribuciones, en virtud de la Real Cédula del ¿¿rey ?? ¿¿difunto?? Phelipe Quinto, obtenida para este efecto. Pertenecen también a este concejo seis prados a los sitios de Las Arreperas, Santa Ana, Sobrezosas, Peral Campo, Somaseras y Las Apueras, que hacen treinta y cuatro fanegas de segunda calidad, cuyos productos, que son veinte y cuatro carros, se reparten entre los vecinos. Goza así mismo de una tierra en el término de la ¿ásas? De dos fanegas de sembradura de segunda calidad, por la que en arrendamiento percibe veinticuatro reales de vellón. También declaran tocarle una fanega de tierra al sitio de Besaya, que arrendada le vale treinta reales de vellón. También goza pot propio el arriendo de la taberna, que en cada un año vale seiscientos siete reales de vellón, que actualmente la sirve Lucas García, a quien consideran doscientos reales de utilidad. Tiene también una venta que llaman Pagüenzo, en común con el lugar de Aradillos, de cuya utilidad percibe el Concejo de este lugar dos partes, que le rinden anualmente veinte y seis reales de vellón y veinte y cuatro maravedís. Que juntas estas partidas, asciende la cantidad de los propios de este Concejo en cada un año a dos mil ciento diecisiete reales de vellón y veinte y cuatro maravedís.
  24. A la vigésimo cuarta, que dicho Concejo no goza ni ha gozado arbitrio alguno.
  25. A la vigésimo quinta, que este común satisface en cada un año por gastos precisos dos mil quinientos noventa y un reales de vellón, en esta forma; Salarios de los contadores que hacen las cuentas de este Concejo, veinte y cuatro reales de vellón; cupos de puentes cuatrocientos treinta y cinco, de reparos de caminos, puentes y fuentes, doscientos cinco; del plantío de la Calzada Real, veinte y cuatro reales de vellón; al procurador por la visita de taberna y al ministro que le acompaña, veinte y dos reales de vellón; al médico por la asistencia y visitas que hace a los vecinos de este lugar, cincuenta reales de vellón; al capador y saturador, cuarenta y siete reales de vellón; al cura de este pueblo, por letanías veinte y cuatro reales de vellón, de contricción de Dios dos, a la Trinidad y Merced veinte y cuatro, de oficios a las ánimas y misas votivas a San Roque, con una bula de difuntos, sesenta y un reales de vellón; a dos pastores para la guarda del ganado lanar y vacuno, novecientos cincuenta reales de vellón, incluido el gasto de comida diario: al ¿¿?? por la escritura de la saca de granos del Pósito de la Villa de Reinosa, veinte reales de vellón. De verederos, ¿¿??, llena y conducción de pobres con su gasto y demás derramas doscientos diecisiete reales de vellón. Al procurador de esta Hermandad por tres visitas que hace en el verano a la referida venta de Pagüenzo, treinta y seis reales de vellón. Que todas estas partidas componen la referida cantidad de los dos mil quinientos uno reales de vellón. Así mismo tiene de cargo dicho Concejo, veinte reales de vellón de la cera que se gasta la Semana Santa, que son dos libras, y otros gastos que en el discurso del año se ofrecen a este Concejo, quien tiene presente como todo resultará por medio del testimonio de sus cuentas, a que se remiten. Al cirujano doscientos reales de vellón.
  26. A la vigésimo sexta, que este común tiene contra si, ochocientos ducados de un censo en favor de Don Antonio de la Torre, del concejo de ¿¿?? valle de Cabezón de la Sal, a quien le paga de réditos ciento setenta y seis reales de vellón cada año, el que tomó este dicho Concejo para redimir otros que anteriormente había sacado para diferentes pleitos que se habían ofrecido, y para la planificación de la dicha Casa de Concejo, con que satisfacen al todo de esta pregunta.
  27. A la vigésimo séptima, que este común está bastante cargado de las contribuciones reales, atendiendo a que es de corto vecindario y atendiendo a que no tiene tráfico ni comercio ni industria útil, y no está en la paga del Servicio Real, porque no le satisface, a causa de ser los vecinos de el del estado noble.
  28. A la vigésimo octava, que no saben que en este lugar haya empleo de alcábalas ni otras rentas enajenadas pertenecientes a Su Majestad.
  29. A la vigésimo nona, que no hay en el casco de este lugar m,ás taberna que una, y esta tiene a su cargo Lucas García del Barrio, vecino de dicho lugar, con obligación precisa de dar en ella el abasto de pan y vino a los precios que le dieren los capitanes de la villa de Reinosa por dirección del Procurador General de esta Hermandad. Y la utilidad que consideran que le puede quedar en la vendiza de pan y vino es de doscientos reales de vellón por este presente año al referido Lucas García del Barrio, después de pagar al Concejo el importe del arrendamiento, que es de seiscientos y siete reales de vellón. Sin que en el casco de este lugar haya más taberna ni mesón, ni otra cosa de lo que previene la pregunta.
  30. A la trigésima, que no hay hospital alguno.
  31. A la trigésimo primera, que tampoco hay mercader de por mayor ni menor. Ni que beneficie causa por mano de corredor ni otra persona
  32. A la trigésimo segunda, dijeron que en este lugar hay un tabernero a quien consideran anualmente doscientos reales de utilidad. Declarando así mismo haber diecisiete labradores, que después de concluidas sus labranzas se emplean en transportar vino y trigo de Tierra de Campos, regulándose hacer tres viajes en cada año, y por cada par en cada uno de ellos veinte y dos reales de vellón. Siendo los que se utilizan los siguientes; Antonio García, por un par de labranza y tres viajes al año 66 reales de vellón; Andrés García, por la misma razón, lo mismo; Doña Antonia García, por la misma razón, idem; Fernando fernández, idem; Francisco García, Idem; Manuel Fernández, idem; Manuel García del Barrio, idem; Manuel de la Peña, idem; Juan Fernández, idem: Juan Fernández de Iglesias, idem; Juan Gutiérrez de Villegas, idem; Lorenzo Mantilla, idem; Cathalina Robles, idem; Diego García del Barrio, idem; Lucas García, idem; Francisco García del Barrio, por dos pares de labranza ciento treinta y dos reales de vellón anualmente. Cuyas utilidades ascienden a mil ciento ochenta y ocho reales de vellón. Y declaran que aunque hay médico y cirujano, uno y otro vienen de Reinosa, y pagan al primero cincuenta reales de vellón, y al segundo doscientos cincuenta. Y que no hay tendero de paños, ropas ¿¿?? ¿¿??.
  33. A la trigésimo tercera, que este pueblo no tiene persona que ejerza arte mecánico, ni cosa alguna de lo que previene esta pregunta, pues solo Fernando Fernández de Iglesias, vecino de el, profesa el ejercicio de maestro carpintero, sin aprendiz alguno, a quien consideran trabajar en el los seis meses del año, y que en cada un día gana en dicho ejercicio cuatro reales de vellón, que en el expresado tiempo componen la cantidad de setecientos veinte reales de vellón.
  34. A la trigésimo cuarta, que no hay en este lugar persona de las circunstancias que previene esta pregunta.
  35. A la trigésimo quinta, que hay en este pueblo dieciocho labradores, siete hijos de estos de dieciocho años para el mismo ejercicio, un criado y un jornalero. Y a cada uno de estos, regulan el jornal diario de un real y medio de vellón.
  36. A la trigésimo sexta, que hay cuatro pobres de solemnidad.
  37. A la trigésimo séptima, que no hay en este pueblo individuo que tenga embarcaciones en mar ni río, para pescar, ni para otro fin.
  38. A la trigésimo octava, que no hay más clérigo que uno, que es el reverendo Don Manuel de Mier de los Ríos y Terán, ya referido, con que se satisface esta pregunta.
  39. A la trigésimo novena, que no hay convento alguno.
  40. A la cuadragésima, que no saben que Su Majestad que Dios Guarde, tenga en este pueblo renta o finca que no sea de las generales y provinciales, con que concluyen y satisfacen esta pregunta.

Todo lo cual declararon ser la verdad según su juicio presente modo de entender, y común opinión y estimación del país, en fuerza del juramento que tienen hecho, en que se afirmaron y ratificaron, y firmó el que supo junto con su ¿mención? Declararon ser el referido Antonio García Rodríguez, de edad de ¿6 años; Lucas García del Barrio, de cincuenta y uno, regidor y teniente; Manuel Fernández Mantilla, de cuarenta y años y Manuel Fernández Macho, de treinta y cuatro años poco más o menos, y con asistencia de dicho Don Manuel de Mier de los Ríos y Terán, cura sirviente en este dicho lugar. Del que yo el escribano doy fe y firmé; Licenciado Don Francisco Pico Palacio; Manuel Macho Fernández; Lucas García. Ante mi, ¿Pedro Josehp de Mier?

Es copia de las Respuestas originales, que por ahora quedan en esta contaduría ¿¿?? de que certificamos en Toro, a veintiséis de junio de mil setecientos cincuenta y cuatro.
Le siguen tres firmas mayormente ilegibles.

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