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Visita de hitos de los Concejos de Aradillos, Fresno y Santiurde. 8 de julio de 1.758

Visita que se hace entre los nobles concejos de Aradillos, Fresno y el de Santiurde; de mojones, hitos terminales, como linderos y confinantes. Según y cómo se hace y debe, judicial y extrajudicialmente de conformidad de unos y otros interesados. Que se hizo por los señores regidores y diputados de los tres concejos y vecinos que acompañaron como prácticos para el dicho reconocimiento de dichos mojones e hitos, en unión y conformidad de dichos tres concejos, según y conforme lo han ventilado en las antiguas visitas.
La que se hace por los señores Juan García de Quevedo y Antonio García del Barrio, vecinos y regidores de Aradillos; sus diputados Manuel García de Quevedo, mayor en días y Manuel García de Quevedo, menor; y demás vecinos. Acompañados a una, con los señores regidores y diputados del lugar de Fresno, que ha presente lo son Juan Fernández de Iglesias y Francisco Gutiérrez de Villegas por quien sustituye a Juan Fernández Mantilla, sus diputados Juan García de Quevedo y Manuel García del Barrio, por dichos dos concejos. Y por el de Santiurde, Manuel Fernández Fontecha y Juan Díez de ¿¿¿???; regidor y teniente del mencionado Santiurde, y diputados Domingo González del Corral, Juan Macho de Quevedo, Bernardo ¿¿??, Francisco Macho de Villegas, y demás vecinos.
Que la visita de conformidad, se hizo en la forma siguiente; Dando principio al Mojón e hito de las Nueve Fuentes, que se haya sobre el arroyo que desciende de el Robledo y Gandaria, y el de Riaño, a la distancia de dos o tres pasos de ambos arroyos, y reconocido por dichos señores diputados y demás se halló dicho mojón e hito, con las demostraciones y señales que le citan las visitas antiguas y demás instrumentos que unas y otras partes presentaron para esta inspección. Y siguiendo con dicha visita, pasaron a, Vado del Conjuro o Vado Podrido, donde no se halló hito alguno, y de conformidad de todas las partes, declararon que la madre del arroyo de dicho vado, es el sitio terminal y divisorio según y conforme siguen las aguas. Y en esta conformidad, pasó dicha visita de este sitio, al mojón e hito del acebo, el que se halló y reconoció por tal hito hallándole las señales y demostraciones que se renovaron y citan las antiguas visitas, apeos y demás instrumentos, y por tal le declararon y confesaron dichos señores, de toda conformidad.
Y siguiendo dicha visita, pasaron a Sierra Hermosa y Gandaría, que se halla y se halló a la determinación y de ¿¿¿¿???? de dicha sierra, sobre la derecha del anterior hito con otro que se reconoció y declaró por tal con las mismas señales que se renovaron.
Y siguiendo dicha visita, se halló otro en la llana de dicha sierra, como soterrado y tendido, acompañado de otra piedra más descubierta, puesta a propósito para demostrar y descubrir el citado hito, el que reconocieron, confesaron según dichos papeles y visitas antiguas.
Y siguiendo esta operación, se halló otro al principio del ¿¿¿??? junto a un arroyo, a la izquierda de dicho arroyo, levantado como una vara de la superficie. El que se reconoció y confesó igualmente.
Y sigue dicha visita al sitio y monte que llaman El Tumbo de la Gandaria, donde se halló otro que igualmente fue reconocido y hallado con las mismas señales, acompañado con una lancha a la parte de arriba, que tiene igualmente su cruz, y otra lancha sin ella a la parte de abajo, fue reconocido y confesado en la misma forma.
Y siguió dicha visita linea recta, se halló otro al sitio que llaman El Roble del Ahorcado más arriba hacia el alto de la sierra, que son dos piedras altas, como media vara ¿¿¿??? con dos cruces cada una, las que se renovaron y reconocieron en la forma antecedente.
Y de allí, siguiendo la sierra arriba, en lo alto de la misma sierra, hacia Pagüenzo, se reconoció otro hito que llaman El Poino, sobre el Tumbo de los Duesos, el que fue reconocido y confesado en la misma forma, a excepción de no tocarle ni practicar en el las diligencias que en los anteriores, por el motivo de ser confinante en esta línea, por lo que mira del Concejo de Santiurde, aunque sigue la misma linea a los anteriores Concejos de Fresno y Aradillos, con la villa y Concejo de Rioseco, y en esta conformidad concluyeron esta visita por lo que mira a estos tres concejos. Y firmaron los que supieron en dicho sitio de El Poino. A ocho días del mes de julio, año del mil setecientos cincuenta y ocho.
Siendo testigos; Manuel García del Barrio, Francisco García de Quevedo Y Julián de Balbás, naturales de los lugares de Aradillos y Bárcena Mayor

Siguen Varias firmas, la mayor parte ilegibles.

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Apeo de límites entre las Juntas de Fresno, Aradillos y Fontecha. 24 de agosto de 1.757

En veinticuatro de agosto del año mil setecientos cincuenta y siete, se juntaron los Concejos de Fresno, Aradillos y Fontecha, regidores y diputados. Regidor de Fresno; Manuel Rodríguez Mantilla, y diputados Manuel Macho Fernández y Manuel García del Barrio. Y regidores de Aradillos; Felipe García del Barrio, menor en días y Francisco García del Barrio, y diputados Juan García de Quevedo y Manuel García de Quevedo, menor en días y Andrés García del Barrio. Y regidores de Fontecha; Fernando de Cosío de los Ríos y Francisco Gutiérrez del Dosal, y diputados Francisco Fernández de Manzanedo, Fernando Gutiérrez y José Gutiérrez. Para el objeto de visitar y renovar los hitos divisorios y comuneros que tienen entre los tres concejos, sin que haya habido novedad ninguna, ni en unos ni en otros; ni en divisorios, ni en comuneros, los cuales todos los tres concejos dieron por buenos y los renovaron las cruces de todos. Y por verdad lo firmaron los que supieron. Fecha en Aradillos, dicho día, mes y año.

Firmado; Manuel Rodríguez Mantilla, Manuel Macho Fernández, Juan García de Quevedo, Manuel García de Quevedo,, Manuel García del Barrio, José Gutiérrez, Andrés García, Agustín Fernández Manzanedo, Joaquín de Celis, Juan Fernández Mantilla

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Apeo de límites entre las juntas de Fresno, Cañeda y Morancas. Año de 1.745

En el sitio llamado Somaseras, que antiguamente se llamaba Concejero, se reunieron los regidores de los lugares de Fresno y Cañeda, y los diputados, que son; como regidores actuales, Francisco García Fernández y Manuel Fernández Mantilla, y diputados por dichos regidores y vecinos; Manuel García del Barrio y Santiago García Ríos. Y por el dicho lugar de Cañeda, como regidores actuales; Fernando de Salces y Manuel Macho de Quevedo, y sus diputados, nombrados por dichos regidores; Pedro de Salces y Angel García del Barrio. Los que animes y conformes, apearon y renovaron cruces en los hitos que tienen terminales entre dichos dos concejos. Los que renovaron en la manera siguiente:
Lo primero, visitaron un hito que está junto a dicha ermita de Somaseras, un hito de grano con tres cruces, que no se revisó por razón de tener alcances los de Reinosa, y no se hallaban presentes. Desde allí pasaron dichos regidores y diputados a un hito que está encima de las arías de Las Almorias, en una cotera que da al lado del cierzo. Un hito de grano con dos cruces, las que se le renovaron.
Desde allí pasaron los dichos regidores y diputados a otro hito, que está encima de dichas arías de Las Almorias, encima de una linderuela, una piedra de grano con dos cruces, las que se renovaron.
Desde allí, pasaron los dichos regidores y nombrados a visitar un hito que esta del cabo del Juncal a la cabecera de un prado de Don Melchor de Tagle, vecino de la villa de Reinosa, junto a un vallejo, al lado del ábrego en un ribazo, en donde habiéndose reconocido dicho hito, y en el habiendo habido alguna duda, adonde, se conformaron los dichos regidores y diputados animes y conformes por la paz y quietud que observan los dos concejos, se renovaron dos cruces en una piedra de grano.
Desde allí pasaron dichos regidores y diputados, a un hito que está debajo de una lindera, al lado de un prado que al presente es de Francisco de Salces, vecino de Matamorosa, de grano, en donde se le renovaron dos cruces.
Desde allí, pasaron dicho regidores y diputados, a un hito, que está al entrar a Los Roblucos, de una piedra de grano con dos cruces, las que se renovaron.
Desde allí, pasaron dichos regidores y diputados, a otro hito, que está en El Juncal, de grano, con dos cruces, las que se renovaron.
Desde allí pasaron a otro hito, que está entre dos tierras, de José Luis, vecino de Cañeda y de los herederos de ¿¿Valentín?? Martínez, vecino de Retortillo, ya difunto, da a la cabecera de una huerta de Francisco García, vecino de Requejo, en un hito de grano con dos cruces, las que se renovaron.
Desde allí, pasaron dichos regidores y diputados, a visitar otro hito, que está junto a una tierra de María Pérez, viuda de Cañeda, y a la cabecera de un arión de Don Manuel de Bustamante, vecino de dicho lugar de Cañeda, y dicho hito, es una piedra caliza don dos cruces, las que se renovaron.
Desde allí, pasaron dichos regidores y diputados a visitar otro hito, que está junto al arroyo del agua que baja de Morancas, y a la cabecera de una tierra de Don Miguel de la Iglesia, vecino de la villa de Reinosa ya difunto, de grano, con dos cruces, las que se renovaron.
Desde allí, pasaron dichos regidores y diputados, a visitar otro hito, que está al sitio que llaman Peña Vejera, encima de una tierra del dicho Fernando de Salces, y debajo de un terreno colorado, que es una piedra caliza grande con dos cruces, las que se renovaron.
Desde allí, pasaron dichos regidores y diputados, a visitar otro hito, que está por encima de ese, a la cuesta arriba, junto a una espina, que es una piedra caliza con tres cruces, que divide los términos de los tres concejos; de Fresno, Cañeda y Morancas. Las que no se renovaron, por no estar presentes los de Morancas.
Y en esta conformidad concluyeron dicho apeo, el que dijeron haberle hecho bien y fielmente, según los apeos antiguos, los que habían reconocido y a demanda de los nombrados presentes; Manuel de la Peña Calderón y José Díez de Celis, vecinos de los dichos dos lugares, y lo firmaron los que supieron, y por los que no, un testigo. En Mayo a quince de mil setecientos cuarenta y cinco años, siendo testigos el señor Don Francisco Domingo de la Cava, canónigo y cura propio del lugar de Cañeda; Don Marcos de Salces Mantilla, cura sirviente en el dicho de Fresno y Manuel Macho Fernández, vecino del de Fresno.
Firmado; Manuel Macho de Quevedo, Angel García del Barrio, Manuel García del Barrio, José Díez de Celis, Manuel Macho Fernández.

PERSONAS QUE SE CITAN: Francisco García Fernández y Manuel Fernández Mantilla, regidores de Fresno; Manuel García del Barrio y Santiago García Rios, diputados de Fresno; Fernando de Salces y Manuel Macho de Quevedo, regidores de Cañeda; Pedro de Salces y Angel García del Barrio, diputados de Cañeda; Don Melchor ¿¿??, vecino de Reinosa; Francisco de Salces, vecino de Matamorosa; José Luis, vecino de Cañeda; Valentín Martínez, vecino de Retortillo, ya difunto; Francisco García, vecino de Requejo; María Pérez, viuda de Cañeda; Manuel de Bustamante, vecino de Cañeda; Don Miguel de la Iglesia, vecino de la villa de Reinosa ya difunto, Don Francisco Domingo de la Cava, canónigo y cura de Cañeda, Don Marcos de Salces Mantilla, cura sirviente de Fresno; Manuel Macho Fernández, vecino de Fresno; José Díez de Celis

LUGARES QUE SE CITAN: Fresno, Cañeda, Morancas, Retortillo, Requejo, Reinosa, Matamorosa, Somaseras, Concejero, Ermita de Somaseras, Las Almorias, El Juncal, Los Roblucos, Peña Vejera.

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Apeo de límites entre las Juntas de Fresno, Fontecha y La Miña. 15 de mayo de 1.736

En el sitio que llaman La Collada, que divide los términos propios de los lugares de Fontecha, Fresno y La Miña. A quince días del mes de mayo del año de mil setecientos treinta y seis, se juntaron los regidores y vecinos diputados de los dichos lugares de Fresno y Fontecha, a fin de reconocer los mojones e hitos que dividen dichos términos. Que fueron Manuel de la Peña Calderón, regidor de Fresno, y Andrés García del Barrio, regidor de Fontecha. Juan Fernández Mantilla y Felipe López de los Ríos, vecinos y diputados de Fresno. Juan Fernández y Ángel Fernández, vecinos y diputados de Fontecha. Quienes en virtud del mandato dado de los concejos, conformes y de común consentimiento, reconocieron en la cumbre del dicho sitio de La Collada un hito, que está en lo más alto, cerca de la tierra de los herederos de Francisco García del Barrio, difunto vecino que fue de Fontecha. A la parte de abajo de dicha tierra, en una piedra natural calar, la más alta que se haya en el sitio, tiene tres cruces, dos hacia el oriente, y una al medio día, que divide los términos de los tres lugares. Y de allí pasaron al sitio que llaman la Peña de la Cueva, y entre las mismas peñas, pegante a la punta más alta, catorce pasos poco más o menos de la cueva, reconocieron otro hito, que es una piedra morena, tiene dos cruces, y una de otra punta por testigo. Y de allí pasaron por la carrera a la tierra del Monasterio propia de la Casa de Proaño, y en la lastra, a cosa de tres pasos de la pared de Saturnino, que al presente es de Francisco de Celis, vecino de Fontecha, reconocieron otro hito a la vista del antecedente, que es una piedra de grano blanca, alta y delgada, tiene dos cruces, una en la superficie y otra que mira al oriente.
Desde allí, subiendo la lastra arriba cerca de la cumbre de El Cueto de Enmedio, a la vista de los dos primeros, reconocieron otro hito, que es una piedra pequeña caliza que tiene una cruz, otra piedra más alta, del mismo grano, con otra cruz al oriente por testigo. Desde allí en lo alto de la cumbre del alto Cueto de Enmedio, reconocieron otro hito que mira a los otros dos primeros, que es una piedra morena de grano, con dos cruces y otra calar con una cruz por testigo.
Y de allí, bajando a La Valleja de Castro, al caer de la cuesta, a la vista del antecedente a la punta de una loma pequeña, reconocieron otro hito, que es una piedra calar movediza con dos cruces, y otra más abajo del mismo grano, con una cruz por testigo.
Y de allí bajaron a la Valleja de Castro, y en el bardal, hacia Fontecha, reconocieron otro hito en derechiza al antecedente, que es una piedra de grano grande, recostada hacia abajo, tiene dos cruces, y otra piedra más arriba, más pequeña con una cruz por testigo. Y de allí, pasaron entre Las Coteronas. Reconocieron otro hito, a la vista de los dos antecedentes, que es una piedra de grano pequeña que tiene dos cruce, y una piedra mayor con una cruz, caliza, por testigo. Y este está en dicho del lado alto.
Y de allí pasaron al sitio que llaman Avellanales, en el camino que sube a Fontecha arrimado a la pared del prado que es de la capellanía que fundó Don Juan De los Ríos, cura que fue del lugar de Fontecha, cerca del portillo que antiguamente solía ser camino peonil, y a la misma vuelta que hace el camino que sube a Fontecha, reconocieron otro hito, que es una piedra movediza de grano, morena, que tiene tres cruces, y este divide entre otros lugares Fontecha y Fresno, con el lugar de Aradillos.
Y en esta conformidad, firmaron esta visita, la que se aprobó en cada uno de los concejos, estando juntos cada uno, a son de campana tañida como tienen por costumbre, y para más seguridad y que conste, firmaron los regidores, diputados y demás vecinos que supieron, cada uno en su Concejo.
A dieciséis de mayo de 1.736
Firmado: Juan Fernández Manzanedo, Francisco de Celis, Lucas de Celis, Juan Fernández, Andrés García del Barrio, Juan Gutiérrez.

PERSONAS QUE SE CITAN: Manuel de la Peña Calderón, regidor de Fresno. Andrés García del Barrio, regidor de Fontecha. Juan Fernández Manzanedo y Felipe López de los Ríos, vecinos y diputados de Fresno. Juan Fernández y Ángel Fernández, vecinos y diputados de Fontecha. Francisco de Celis y Lucas de Celis (aparecen solo en las firmas). Francisco García del Barrio (mencionado como  difunto de Fontecha que dejó una heredad). Juan de los Ríos, cura que fue de Fontecha.

LUGARES QUE SE CITAN: Fontecha, Fresno, La Miña, Aradillos, La Collada, Peña de la Cueva, Tierra del Monasterio, Cueto de Enmedio, Valleja de Castro, Las Coteronas y Avellanales.

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Apeo de límites entre las Juntas de Fresno, Fontecha y La Miña. 1 de diciembre de 1.757

En el sitio que llaman La Collada, que divide los términos propios de los lugares de Fresno, Fontecha y La Miña. Día primero del mes de diciembre del año de mil setecientos cincuenta y siete.
Se juntaros los regidores y vecinos diputados de los dichos lugares de Fresno, Fontecha y La Miña, a fin de reconocer los mojones e hitos que dividen dichos términos, siendo Manuel Rodríguez Mantilla regidor de Fresno, y Juan Fernández de  Iglesias diputado, y Fernando de Cosio y Francisco Gutiérrez del Dosal regidores de Fontecha y José Gutiérrez vecino y diputado de Fontecha, y Bernardo García de los Ríos y Antonio de Salces regidores de La Miña. Quienes en virtud del mandato de dichos tres Concejos conformes, y de común consentimiento, reconocieron el hito del alto de La Collada que divide los tres términos de los dichos tres lugares, y desde este hito, juntos los regidores y diputados de Fontecha y Fresno, reconocieron, visitaron y renovaron las cruces de los hitos y mojones que hay desde el hito referido, hasta el mojón del sitio que llaman Avellanales, que son los mismos que cita la visita que se hizo el año de mil setecientos treinta y seis, día seis de mayo. Y habiendo renovado las cruces de este mojón que divide también con el término del lugar de Aradillos, Fontecha y Fresno, como las de todos los demás, en esta forma, se concluyó la visita. La que se aprobó por los dos concejos de Fresno y Fontecha, estando juntos cada uno a son de campana como tienen de costumbre. Y para más seguridad y que conste, lo firmaron los regidores y diputados que supieron, siendo testigos Agustín Fernández  Manzanedo y Agustín García del Barrio, natural de Fresno y el otro de Fontecha, y Juan Fernández Mantilla natural de Fresno, en el día, mes y año antes expresado.

Firmado; Manuel Rodríguez Mantilla, José Gutiérrez, Agustín Fernández Manzanedo, Juan Fernández de Iglesias. Juan Fernández Mantilla, Agustín García del Barrio.

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Conflicto entre los vecinos de Fresno y Aradillos, en el año 1.904

Artículos publicados en La Atalaya, a mediados del mes de febrero de 1.905

JUSTA QUEJA

Los vecinos del pueblo de Aradillos, Ayuntamiento de Enmedio, han emprendido la construcción de una alcantarilla, que partiendo del sitio denominado Fuente Redonda, termine en aquel pueblo.
El objeto que persiguen aquellos vecinos al llevar a cabo tal obra, es el que las aguas
de un manantial que existe en este último punto, lleguen a Aradillos, destinándolas para el servicio público.
Esto proceder sería muy digno de loa si con ello no se perjudicasen los intereses de un tercero, pero como los vecinos del pueblo de Fresno se creen Justamente perjudicados
por tratarse de un abrevadero, éstos han realizado un acto de protesta con el fin de que cesasen aquellas obras, para las cuales tampoco están debidamente autorizados
los que las están llevando a su término.
En efecto, la protesta fue enérgica, pues todo el vecindario del pueblo de Fresno se dirigió al lugar indicado, y con picos y azadas destruyeron todos los trabajos que se habían realizado.
Con tal motivo, la guardia civil de Reinosa ha presentado la oportuna denuncia ante el alcalde de Enmedio, con el objeto de que a la mayor brevedad posible sea resuelta tan enojosa cuestión, evitando de esta manera un probable y serio conflicto.

La Atalaya, 16 de febrero de 1.905

DOS PUEBLOS ENEMISTADOS 
UN ALCALDE HERIDO

Las rencillas pendientes entre los pueblos de Aradillos y Fresno por la construcción de un abrevadero, cuya obra consideran los últimos como perjudicial a sus intereses, ha tenido ya consecuencias desagradables.
Por la construcción de dicha obra pelearon en Las Eras de Reinosa el día 13, por la noche, nutridos bandos de ambos pueblos, entablándose una verdadera batalla campal y repartiéndose con profusión estacazos, bofetadas, puñetazos, … y otros obsequios por el estilo.
De esta refriega resultó herido de arma blanca en el costado izquierdo, levemente al parecer, el alcalde de barrio de Fresno, don Eusebio García Quevedo.
El agresor fue un vecino de Fontecha llamado José Fernández, alias, El Ligero, el cual
también resultó con algunas contusiones.
Como ambos están en la cama, el agresor está vigilado.
La guardia civil de Reinosa ha formado el correspondiente atestado.

La Atalaya, 17 de febrero de 1.905

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Artista incipiente en Fresno del Río

Artículo publicado en El Atlántico, el día 7 de abril de 1.886

Un artista incipiente, de doce a catorce años, fue presentado ayer a los diputados provinciales pocos momentos antes de comenzar la sesión, causando general  sorpresa los trabajos de relativo mérito que su padre llevaba como muestra de la afición y de las facultades extraordinarias del muchacho: bustos y crucifijos tallados en madera, con un corta-plumas por toda herramienta, alternando estas artísticas labores con las faenas del campo, a que el embrionario escultor, se dedica ordinariamente, sin que haya podido adquirir hasta ahora la más pequeña noción de dibujo, ni auxilio alguno que le guíe en los difíciles senderos del arte donde sin saber cómo ni porqué se halla Metido. 
Los señores diputados se manifestaban dispuestos a facilitar el desenvolvimiento de las  facultades que se revelan en los primeros ensayos del artista, y es probable que este obtenga una pensión para emprender el formal estudio a que le impulsan sus aficiones. 
Llámase el niño Desiderio García Quevedo y es hijo de un pobre labrador del pueblo de  Fresno, del Ayuntamiento de Enmedio, correspondiente al partido judicial de Reinosa.

En parecidos términos se expresaban otros diarios de la provincia, como El Correo de Cantabria, La Verdad  y El Aviso. Y todos ellos solicitaban a la Diputación Provincial, que el joven fuera pensionado para poder cursar estudios de arte. Consultando la hemeroteca, encuentro algunas referencias posteriores, en las que se da cuenta de que nuestro antiguo paisano Desiderio fue pensionado en el mismo mes de abril de 1.886 por la Diputación de Santander para cursar estudios, en el Instituto Provincial, en el que ya en su primer año obtuvo el premio en dibujo lineal de adorno y figura. Y más tarde, en febrero de 1.889, le fue concedida una subvención de Diputación, para continuar sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas artes. Siendo esta referencia de 1.889, la última que he encontrado en la hemeroteca sobre este personaje.

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Censo de Campoo de Enmedio del año 1.842

El 19 de septiembre de 1.842, y por orden de la Reina Isabel II, se publicó en La Gaceta de Madrid, una circular que obligaba a todos los ayuntamientos a establecer un censo, en el que se detallase la población por grupos de edad (a cumplir el 30 de abril del siguiente año 1843) con objeto de establecer el repartimiento de los próximos reemplazos militares. Dando cumplimiento a dicha circular, La Diputación Provincial de Santander, publico dicho censo en su Boletín Oficial, en varios números del mes de noviembre.
En lo referente a nuestro pueblo y ayuntamiento, esta es la transcripción de lo publicado el 24 de noviembre de 1.842.


Por tierras de Campoo de Enmedio

Articulo de Santiago Arenal, publicado en El Cantábrico en 1.928

En las aldeas de Las Costeras

Estas aldeas de Las Costeras son cuatro pueblecitos colgados como nidos de águilas de la cordillera que se extiende al norte de Reinosa. Para ir a ellos es preciso caminar a pié o utilizar un carro, pasando por una estrecha calzada llena de piedras y de una pendiente enorme. La cambera por la que hemos subido, andando, a Morancas, pasa por junto al nacimiento del Besaya, el río montañés que apenas si tiene aspecto de una poza en su fuente humilde, y poco más allá, es ya base de industrias prósperas, de grandes proporciones, en importantes fábricas del hermoso Valle de Iguña. Pertenece la aldea a Campoo de Enmedio, pero en virtud de determinados convenios con la villa, que permiten a los ganaderos de Reinosa el uso de los pastos del puerto de Morancas, los vecinos de este último lugar, tienen derecho a ser asilados o a ingresar respectivamente, en la Casa de Caridad o en el Hospital de la capital de Campoo, en caso de necesidad. Son cinco vecinos, todos de la familia, y viven en un régimen casi patriarcal, presidido por un hombre optimista, que está rodeado de hijos y nietos. Se ganan su existencia trabajando el campo, y con la ganadería. Las tierras, en las que cultivan un poco de trigo, cebada y habas. Y los prados los llevan a renta, y los ganados en aparcería. La utilidad es poca, y por ello, algunos tienen que defender el pan de cada día haciendo cestos. La lucha por la vida es dura, los hombres a trabajar en el campo o en un oficio, y las mujeres, o los chicos mayores, a llevar todas las mañanas, bien temprano, la leche a la villa a los dueños de la aparcería, y lo poco que sobra de esta obligación,a la venta. El viaje, en estío y en unos pocos días de la primavera, es plácido y bueno, aparte la caminata por la vereda pedregosa y pina; pero el tiempo agradable, dura poco en estas alturas, y el invierno largo y duro, cae sobre estas tierras cubriéndolas de nieve a azotándolas con la ventisca … ¡No importa; las necesidades de la vida son inexcusables y hay que seguir la ruta! Es preciso bajar todas las mañanas a la villa a llevar la leche, es necesario ir al mercado a vender las patatas y los cestos. Cuando en Reinosa se dice; no han venido los de Las Costeras esta mañana, es que la tragedia de la nieve ha alcanzado las proporciones enormes que relatan los que conocieron la tormenta blanca del 88, y de tantos otros años. Todos los campurrianos de la villa, tenemos un recuerdo entre triste y piadoso para esas gentes de Las Costeras en las grandes nevadas. Sin duda, nos ha quedado la visión sentimental de cuanto oíamos decir en la infancia; – Los lobos andan por Morancas y Aradillos. Esos pobres aldeanos están sitiados por la nieve. Sin médico, sin botica, sin cura. Sin ninguno de los recursos de la civilización, ni de los consuelos espirituales. Andando hoy por esta aldea, hemos sentido resucitar toda la emoción que en nuestra niñez sentíamos en los días de temporal, al oír hablar a nuestros familiares de los habitantes que quedaban materialmente sepultados dentro de sus casitas sitiados por la nieve. ¿Que tal la cosecha de este año?, les hemos preguntado. De todo un poco, de hierba como el año pasado o acaso un poco más. Si el invierno no es muy fuerte, que aquí casi siempre lo es, nos defenderemos; si no, ocurrirá lo que otras veces … Lo de otras veces, es bien serio y muy triste. Es el tener que descender los hombres desde los picachos en donde habitan, hasta la villa, en busca de paja, y si la encuentran en los almacenes, que no siempre ocurre, es necesario el enorme trabajo de escalar a los picachos de sus montes, llevando los pobres hombres las sacas a cuestas. Todo esto, después como ha ocurrido en muchos casos, de haber dado a las vacas hambrientas para comer, la hoja de maíz de los colchones. Además, agregó el hombre, este año la cosa se pone más difícil por la baratura del ganado. ¿Ve usted esa vaca grande y con buenas carnes que está en el bebedero?, pues por ella, me ofrecieron de primera intención cuarenta y cinco duros. Una vergüenza. Claro es, que el comprador llegó a ofrecerme trescientas cincuenta pesetas. Pero, de todos modos, la baja en el precio del ganado es de un veinte o veinticinco por ciento.

¿Cuánto dinero necesita por término medio una familia compuesta de matrimonio y cuatro hijos, para vivir en estas aldeas? – Para malvivir dirá usted, señor. Para comer pan y patatas o alubias, y de vez en vez, ciento en viento, un poco de carne cuando se mata una res en casa o en el pueblo; para vestir, también como usted ve, unas mil doscientas o trescientas pesetas. Y para conseguir esto, quizá unas pocas pesetas más, el trabajo es continuo y somos esclavos de la tierra y de los ganados. No podemos faltar de aquí. No hace mucho, vino el lobo y me mató seis ovejas. Seguimos el camino por la cambera estrecha que se extiende a lo largo de la cordillera, para visitar Aradillos, el “Arci” o “Arcillum” histórico, que se considera como el último baluarte en que se defendieron los norteños cuando, ya batidos en las costas de “Sand-Omnia”, después Puerto de la Victoria y hoy Santoña, por los barquichuelos de Agripa, se refugiaron allí para resistir en un último esfuerzo de valor y abnegación la invasión de las legiones romanas, a las que combatieron desde las encrucijadas cántabras. Y dice la historia que solamente la superioridad enorme del número les dió la victoria. En Aradillos encontramos hombres de edad, mujeres y niños. Los jóvenes, en número de catorce, bajan a trabajar a la fábrica de la villa. Ellos traen su jornal, en tanto que las mujeres y los ancianos cultivan la tierra. La vida agrícola y ganadera se desenvuelve en las mismas condiciones que en el pueblo citado anteriormente, y como en los otros de Las Costeras. Por eso no queremos repetir el tema, ni reproducir la conversación íntegra que sostuvimos con los vecinos. Si cae mucha nieve, se nos dijo también, ocurrirá lo que otras veces. Estos caminos, además, son horribles. Cuando nieva mucho, tardamos ocho días en abrir huella hasta Fresno. Y lo más grave es que después de ir a la villa, nos encontremos con que no se nos facilite paja para los ganados. Hace años ocurrió esto, y tuvimos que ir a la estación, sacarla de un vagón, y depositar las sacas en la Casa Ayuntamiento, para que vieran que éramos unos hombres de bien, que deseábamos solamente salvarnos de la ruina. Aquello fué gordo, pero … ¿que íbamos a hacer?, teníamos ochenta o noventa vacas, y ganado menudo, y morían de hambre. No señor, no, aquí no tenemos nada de eso de cooperativas de que usted habla, ni nada que se lo parezca. UNA ALDEANA, VEHEMENTE DEFENSORA DE LA ESCUELA, EN TANTO QUE LA MUJER CULTIVA EL CAMPO, EL MARIDO TRABAJA EN REINOSA. Pasamos junto a la escuela, a la que también van los niños de Morancas, y nos parece tan pequeña, tan reducida, tan falta de capacidad, que hacemos un comentario, al cual, responde una mujer que lleva un niño en brazos. Por Dios señores, nos dice; que hagan otra escuela, pero que no cierren esta. Que los niños aprendan en un portal, o en una tejavana, pero que aprendan. Tengo siete hijos, y yo no sé leer. No quiero de ninguna manera que les suceda igual a ellos. Y lo decía con tal fuerza de convencimiento y de entusiasmo, que producía emoción. A nosotros nos la produjo por lo menos, aquella mujer heroica, que cultiva las tierras y guarda el ganado, mientras el marido marcha a Reinosa al rayar el día, o mucho antes de amanecer, para regresar ya de noche en este tiempo, al hogar aldeano que rige esta mujer inteligente, defensora patética de la escuela para sus siete hijos. EN OTROS PUEBLOS Seguimos a Fontecha, perteneciente como los anteriores al Ayuntamiento de Campoo de Enmedio, para terminar la excursión en Camino, aldea de Campoo de Suso, enclavada, con aspecto de caserío, en un nacimiento entre dos montañas. Por la ladera de una de ellas, desciende un camino malo. En una hondonada hay una cruz de piedra, que evoca un episodio doloroso del drama de la nieve en estas alturas; Un día de gran nevada, aprovechando una escampada de esas en que el cielo azulea y brilla un poco el sol, un mozuelo bajó a Salces a comprar tabaco para el padre. Al regreso, comenzó a nevar, y la cellisca cegaba al muchacho, el cual se perdió, muriendo a pocos metros de las casas del pueblo. En todos estos lugares, y nos hemos ocupado concretamente de unos cuantos nada más, por la característica de su ayuntamiento y por ser los más montañosos, la vida es casi la misma. Cuidar de las vacas y de las ovejas, y cultivar un poco la tierra, para sacar libre la cantidad que hemos citado para luchar por la existencia, después de pagar impuestos, rentas, médico y botica. Y cuando, como este año, la cosecha de patata es mala, y el ganado sufre gran depreciación de venta, aunque la hierba recogida sea en cantidad igual a la del año anterior, existe una gran inquietud, una zozobra profunda en el ánimo campesino, que interroga todos los días al destino: ¿Que sucederá si este año nieva mucho? La cuestión tiene indudable importancia, pues solamente en los dieciséis pueblos que componen el Ayuntamiento de Campoo de Enmedio, hay mil setecientas seis cabezas de ganado vacuno, y mil ochocientas cuarenta y dos de ganado lanar, a lo que hay que agregar el caballar. Esta es la verdad oficial que resulta del amillaramiento. INTERESES LOCALES – CAMINOS Y FUENTES – ESCUELAS. Celada de Marlantes es una aldea de Campoo de Enmedio, de cuarenta vecinos, separada por tres kilómetros de la carretera general de Madrid. Pero esos tres kilómetros son casi intransitables y constituyen un verdadero calvario para recorrerlos con un carro de vacas, cada vez que un habitante de dicho pueblo, tiene que ir al mercado de la villa. En igual caso se encuentran los pueblos de Las Costeras que hemos mencionado, y Fresno, Requejo y Aldueso. En general, las juntas administrativas carecen de dinero. Por su parte, el Ayuntamiento tiene consignada para tal objeto, la suma de 57.000 pesetas. Tratar de conseguir que se hagan esos caminos, o que se arregle los existentes, es de gran necesidad, y en algunos sitios es urgente. Es demasiado fuerte la lucha de esos campesinos contra los elementos, para que tengan que gastar sus energías para salvar las distancias que los separan del centro comercial de su comarca. En Requejo, falta agua, y en Fresno escasea. Al primer pueblo le subvenciona el Ayuntamiento para ejecutar las obras con mil pesetas, y al segundo, con mil setecientas cincuenta. He aquí otra cuestión, a la que es preciso prestar atención, por razones de higiene y salubridad pública, y de cuyo asunto, debían preocuparse las personas más caracterizadas de cada pueblo. En algunas aldeas de Campoo de Enmedio, se están construyendo excelentes escuelas. En Nestares, por ejemplo, y en alguna otra. En Fresno, se está reparando la que existe, cerrada recientemente por encontrarse en ruina. Santiago Arenal.

Este artículo de El Cantábrico, venía acompañado de dos composiciones fotográficas de Morancas,  que reproduzco a continuación, en la mejor calidad posible, ya que están sacadas del periódico antes citado.

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